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Clausura cumbre
con llamado a fortalecer la democracia

Cuba
AP y AFP
Los líderes
iberoamericanos concluyeron ayer la IX Cumbre Iberoamericana
en La Habana con llamados a fortalecer la democracia en la región
y el firme rechazo a la aplicación extraterritorial de
leyes nacionales.
El presidente cubano Fidel Castro clausuró, defendiendo
su ideario revolucionario marxista.
"A pesar que el camino será largo y difícil...confío
en el porvenir. Hasta la victoria siempre'', dijo Castro, repitiendo
la frase utilizada por su fallecido compañero de armas,
el legendario Ernesto "Che'' Guevara. Para Castro, la cumbre
en La Habana significó una oportunidad para elevar el
perfil internacional de su gobierno, aun al costo de permitir
que líderes de la disidencia interna expresaran sus puntos
de vista. Paralelo a la cumbre, algunos de los disidentes más
prominentes, como Elizardo Sánchez, lograron reunirse
con los dignatarios de varios países, entre ellos los
de España, Portugal y México.
También tuvo que escuchar los discursos de algunos
líderes iberoamericanos, como el mexicano Ernesto Zedillo
que afirmó que la democracia "es necesaria para preservar
y fortalecer la soberanía nacional que tanto valoramos
los pueblos iberoamericanos''.
En otros momentos de la cumbre, el rey Juan Carlos de España
y el presidente portugués Jorge Sampaio formularon comentarios
similares con Castro presente a unos cuantos metros de distancia.
Castro destacó los logros de la cumbre como "fructíferos
y fecundos''. "Con gran satisfacción, a mi modesto
juicio, es la más sosegada cumbre que he visto en mi vida'',
indicó el líder cubano.
La declaración final de la cumbre condenó el
embargo estadounidense que dura casi cuatro décadas.
La Cumbre fue "una derrota" para Castro al dar protagonismo
a una disidencia interna que sufre a veces la incomprensión
del exilio radicado en Miami, estimó el diario El Nuevo
Herald.
"Por primera vez y en su propio terreno, los disidentes
le arrebataron el protagonismo" a Castro, estima un artículo
publicado en la página de opinión y firmado por
Alejandro Armengol.
Agrega que los disidentes "lo consiguieron en forma pacífica,
mediante una lucha sostenida, que sufre la represión del
régimen y también a veces la incomprensión
de una parte del exilio".
"Cuando se analiza la eficacia táctica -agrega-
queda claro que, más allá de una retórica
repetitiva, poco han logrado las declaraciones verticales y los
llamados a la intransigencia formulados desde Miami".
Saluda al pasar la decisión del exilio de abstenerse
de realizar actos de protesta y flotillas desde Florida para
evitar distraer la atención de lo que sucedía con
los disidentes durante la cumbre.
Concluye que al presidente cubano "aún le queda
el arma de la represión, pero ya Castro no es el protagonista
de la historia. El exilio tampoco lo es".
La posición común con relación a la vigencia
de la democracia y los derechos humanos, la condena al proceso
contra Augusto Pinochet en España y a los efectos de la
globalización desenfrenada fueron los temas centrales
de la IX Cumbre Iberoamericana , apuntó la prensa brasileña
ayer. El influyente matutino O Globo, de Rio, apuntó que
se trató de una "Declaración por la democracia",
en que los jefes de Estado y de Gobierno repudiaron también
medidas que hieren los principios de autonomía del Estado-nación.
"El documento representa una crítica indirecta
al régimen del presidente Fidel Castro y una condena al
proceso contra Pinochet en España.
Al mismo tiempo, ataca la política de Estados Unidos
de embargo contra Cuba y la Ley Helms-Burton, que sanciona a
empresarios que negocian con Cuba", apuntó el diario.
O Globo agregó que la Declaración de La Habana
"es un llamado en defensa de las instituciones democráticas
y del pluralismo político (...). El régimen cerrado
de Fidel Castro es el blanco no declarado del texto".
En tanto, el diario Jornal do Brasil, de Rio también,
destacó en un titular de su portada que "la Cúpula
de La Habana critica a los especuladores", y agregó
que los líderes "alertaron (...) sobre los riesgos
de las salidas masivas y repentinas de capital y la disminución
de los flujos de capital para los países en desarrollo".
Jornal do Brasil apuntó que la Declaración "defiende
la reducción de las barreras aduaneras y una solución
justa y duradera para las deudas externas".
La prensa colombiana coincidió en destacar el pedido
de apertura política que hicieron Castro los mandatarios
Iberoamericanos.
El influyente diario liberal El Tiempo de Bogotá, bajo
el título: "Iberoamérica pide democracia a
Cuba", destacó lo que consideró "un triunfo
para la disidencia".
El matutino señaló que las entrevistas que sostuvieron
"figuras como el presidente de Uruguay, Julio María
Sanguinetti, y el presidente del Gobierno español, José
María Aznar, le dieron (a los disidentes) un reconocimiento
político sin precedentes".
El otro diario bogotano, el también liberal El Espectador,
bajo una fotografía en la que Castro aparece con traje
civil y lentes deportivos oscuros y el título: "Fidel
a la americana".
El Espectador igualmente destacó que "los ilustres
visitantes (a La Habana), entre ellos el rey de España,
Juan Carlos de Borbón, pidieron en la despedida, en alusión
directa a Castro, un siglo XXI bajo auténtica democracia".
El conservador diario El Colombiano de la ciudad de Medellín
(noroeste), señaló que "la IX Cumbre Iberoamericana
finalizó con llamado al pluralismo político y condena
contra embargo a Cuba". También dijo que los "disidentes
tuvieron eco".
El principal diario de la costa Caribe, El Heraldo (liberal),
tituló en su sección internacional: "Estrategia
global contra la crisis", y "Piden apertura".
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