Cinco familias que residen en el sector dos de La Pesa en el distrito de La Chorrera, podrían perder sus casas, debido a las rajaduras que presentan en pisos y paredes, al ceder el terreno en el que se encuentran construidas; debido al movimiento de tierra realizado por la empresa que construye un templo.
Una quinta casa, construida en la misma área, ya se encuentra totalmente destruida, mientras que su propietaria debió buscar refugio en casa de una hija, por recomendación de SINAPROC.
"La tierra comenzó a deslizarse, y después aparecieron las rajaduras, hasta el punto que se derrumbó", dijo María Delfina Lorenzo y añadió que con ello perdió lo único que tenía.
Aunque vive en casa de su yerno, "estamos bastante estrechos y no tengo para dónde ir", y sin que los propietarios de las construcción "den la cara" para responder por los daños.
Ayer, las familias esperaban la visita de funcionarios del Ministerio de Vivienda (MIVI), quienes debían realizar una evaluación del estado de las viviendas y la posibilidad de reubicar a los moradores en otros terrenos.
Quien también teme perder su casa es Pantaleón Hernández, a quien el SINAPROC le recomendó abandonar la vivienda.
Aun cuando él y otros vecinos han conversado con el propietario de las obras, supuestamente un pastor, éste no admite tener responsabilidad alguna por los daños.
Indicó que al igual que sus vecinos, no tiene dónde mudarse o construir otra casa, por lo que no hay más remedio, que quedarse a pesar del peligro.