Panamá celebra con júbilo su cumpleaños. Ya son 101 años de la gesta separatista del 3 de noviembre de 1903, cuando los panameños decidieron forjar su propio destino en el sitial de las naciones. Este año, los desfiles abandonan la tradicional ruta del Casco Viejo para trasladarse a dos rutas: la de Calle 50 y la de Vía España.
A diferencia del año pasado, cuando el país celebró su Centenario como República, este año las festividades son más sobrias. Un puñado de beisbolistas profesionales y el compositor Omar Alfano, serán los abanderados del 3 y el 4 de noviembre.
La fecha de hoy sirve para recordar los esfuerzos de los próceres decididos a materializar las aspiraciones panameñas de lograr una patria propia y cancelar la unión por 82 años con Colombia. Hoy día hemos superado las luchas libertarias y las acciones para consolidar plenamente nuestra soberanía. No hay bases militares norteamericanas. Somos nación libre y celebremos felices esta ocasión.
El momento sirve para recordar los aportes de esos próceres y también sirve de clarinada para que los políticos entiendan que no debe prosperar en el suelo istmeño el germen de la corrupción, que socava tanto a la esfera gubernamental como particular.
Pero cuestionar ese mal social habrá otras oportunidades, porque en este día no cabe la política, porque hoy la juventud y los adultos salen a las calles a rendirle tributo a la Patria con el redoble de tambores, la sonoridad del clarín, las dianas y los rítmicos desfiles, que serán las expresiones del sentimiento patriótico que debemos cultivar para resaltar la panameñidad. La conciencia patriótica debe contagiarnos a todos. No se debe permitir minimizar esta fiesta nacional, de lo contrario sería una traición a nuestra patria.