Unos 156 millones de electores estadounidenses votaron ayer para elegir a su próximo presidente entre el mandatario George W. Bush y el demócrata John Kerry, en unas elecciones que se anticipan como reñidas.
Hasta último momento, el republicano George W. Bush, de 58 años, y el demócrata John Kerry, de 60, recorrieron varios estados para convencer a los indecisos.
El presidente Bush, acompañado por su esposa Laura y sus hijas concurrió ayer muy temprano a votar en la estación de bomberos de Crawford, cerca de su rancho en Texas.
Después de depositar su voto, Bush dijo que "el mundo entero observa como trabaja nuestra democracia". "Ha llegado el momento de escuchar lo que el pueblo opina", acotó.
En tanto, John Kerry culminó su maratón electoral y regresó a su ciudad, Boston, Massachusetts (noreste), para aguardar los resultados, tras una reunión electoral en La Crosse, Wisconsin (norte).
Se espera que el voto de los ciudadanos de origen hispanoamericano, que son 6,8 millones de personas aptas para votar, definan estos reñidos comicios.
Por primera vez en los últimos 32 años, la elección se desarrolla mientras Estados Unidos está en guerra.