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  OPINIÓN

CREO SER UN BUEN CIUDADANO
Sin embargo, no hago Patria

Redacción | Crítica en Línea

Cuando el Batallón 507 de la Décima compañía de la Marina de Estados Unidos se alzó en contra del subjefe del pelotón por la estrategia de ataque a Vietnam, por considerarlo lesivo, el capitán al mando no le quedó más remedio que reformular sus puntos claves para cubrir un radio más amplio. Como algunos puntos no podían quedarse sin unidades de ataque, se otorgó permiso para que los soldados tomaran sus propias decisiones, pero haciendo la salvedad que se necesitaban tres soldados para ejercer presión. Hubo un encuentro de soldados para plantear la nueva acción y, como no hubo consenso, se tuvo que recurrir al mismo mapa de ataque.

Un año más tarde, el mismo batallón se enfrentaba al escuadrón élite de las fuerzas enemigas. Esta vez nadie se quejó en mitin, pero sí de forma silenciosa, obteniendo esta vez resultados favorables que le permitía escoger su mecanismo de lucha individual.

Corría el año 1963 cuando se aplica la estrategia. Los militares salieron cada uno por su cuenta sin un cerebro que los guiara en su enfrentamiento a las fuerzas enemigas. Ellos habían recibido permiso para luchar con libertad, pero sin estrategia. No tenían consigo un mapa de acción y nunca recibieron instrucción para vencer a los enemigos.

Era las 9:00 a.m. de un día lunes cuando salieron todos a atacar. Se libró la peor de las luchas. Se escuchaban los sonidos de las ametralladoras y granadas. Treinta minutos después, un silencio se apoderó de la zona. Todos los soldados murieron en el ataque. El capitán se sintió tan culpable que pensó que no debió permitir la anarquía en el pelotón.

Así como ocurrió con este Batallón, así mismo ocurre con nuestras vidas. No nos dejamos gobernar de Cristo. Queremos tomar nuestras propias decisiones y al final nos enfrentamos a la muerte sin remedio, a pesar que una vez alguien nos habló de vida eterna.

Los seres humanos somos rebeldes por naturaleza. Dios nos enseña a guiarnos de los jefes de los batallones, pero, cuando un equipo no tiene norte, el final es tan fatal que terminamos convertidos en una coladera humana en el campo de batalla.

Las estructuras operativas son como bases sólidas. Cuando una pierde fuerza se desmorona todo.



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