Una caminata hasta el Cementerio Amador, que duró 15 minutos, fue el preludio para que los residentes de barriadas populares como Catedral, Santa Ana y El Chorrillo vieran a sus autoridades "muy de cerca" y aprovecharán para hacer peticiones de empleo, estrecharan la mano del mandatario Martín Torrijos y gritaran alguna consigna avalando la gestión de su ministro favorito.
En medio de un sol sofocante, algunos ministros sudorosos hacían ingentes esfuerzos para seguir el paso del presidente Torrijos, que lideraba la caminata y colocó una ofrenda floral ante el mausoleo de Amador Guerrero.
El ministro Reynaldo Rivera en reemplazo de Pedro Rivera, fue el orador de fondo en los actos.