Los partidos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y del líder opositor Geraldo Alckmin cantaron victoria en torno al debate televisivo en que ambos candidatos se midieron a cinco días de las elecciones presidenciales en Brasil.
Además de insistir en atacar a Lula por los escándalos de corrupción que han salpicado a su gobierno, hasta el punto que llegó a insinuar que el mandatario es un ladrón, Alckmin dejó claro que sus diferencias con el jefe de Estado se refieren a la política externa y a la fiscal.
"Tengo muchos defectos. Pero robar no (es uno)", aseguró Alckmin en su intervención y ante un incrédulo jefe de Estado.