"Quiero ver a los ojos al asesino de mi hija, quiero saber quién es", clama Petita Jiménez, madre de Andreyna Lissbeth Polo Jiménez, de 13 años, fue asesinada de 25 puñaladas en la 24 de Diciembre, y cuyo cadáver fue encontrado hace unos días.
Oriunda de Puerto Armuelles, Petita, de 38 años, lamentó no estar a la hora de la muerte de su hija. "Ella debió llamarme cuando la asesinaron, y yo no estaba ahí", dijo Petita, con el dolor reflejado en su voz y mirada lastimera. No se recupera de la muerte de su "Negrita bembona", como ella nombraba a Andreyna.
Encima de una mesa cubierta con un manto blanco, una vela encendida al fondo de una pared y con la imagen del Divino Niño, está la foto de su hija.
Al lado de la imagen, un rosario con el cual se reza en la humilde morada de bloque, ubicada en Cabuya, Tocumen.
Amigos y familiares la recuerdan como una jovencita alegre y gustosa de la bachata. Sin homicida
Eduardo Eligio, de 19 años, ex novio de la víctima, está libre. Fue detenido injustamente como principal sospechoso del hecho salvaje.
Hoy, en su lugar está Eduardo, un enfermo de la droga a quien apodan "Luis Luis". Nada merecía que la mataran así, dijo la madre.