Por cuatro días Bocas del Toro fue un infierno. La violencia generalizada dejó como saldo a 24 policías heridos, daños a bienes del Estado y la paralización del comercio en la provincia.
Los bocatoreños salieron a las calles a exigir respuesta del presidente Martín Torrijos, por los graves problemas que enfrentan con el servicio de electricidad y agua potable, pero sin embargo, ayer mismo decidieron levantar el paro, gracias a la mediación de la Iglesia Católica.