Una cápsula Soyuz realizó un suave aterrizaje en la oscuridad de las estepas de Kazajstán, y su tripulación rusa-estadounidense contó que estaban felices de respirar el olor de la Tierra tras su larga estancia en órbita.
El astronauta estadounidense Michael Fincke y el ruso Gennady Padalka vivieron en la Estación Espacial Internacional (EEI), que está siendo construida por 16 países, durante casi 188 días, mientras que el ruso Yuri Shargin sólo pasó 10 días en ella.
El aterrizaje de regreso se produjo a 88 kilómetros al norte de Arkalyk. "Estamos contentos de estar en casa", dijo un sonriente y relajado Fincke.
Helicópteros con equipo médico y de rescate sobrevolaron la cápsula mientras esperaban el amanecer para poder aterrizar, dijo la misión de control.
La aeronave rusa se ha convertido en el único modo de enviar tripulaciones al espacio para embarcarlas en la EEI desde febrero de 2003, cuando el transbordador Columbia se desintegró sobre Texas, matando a las siete personas a bordo.