|
CRIMENES
Violación

Max Haines
para Crítica en Línea
Nosotros
tenemos todo el derecho de creer que cuando internamos a nuestros
seres queridos en una institución médica, estarán
seguros y protegidos. Este no es siempre el caso. El crimen a
continuación es tan reprensible que el nombre de la víctima
ha sido mantenido en secreto. Nos referimos a ella como Kathy.
Todos los otros nombres y hechos son auténticos.
Unos días antes de la Navidad de 1985, Kathy estuvo
involucrada en un horrible accidente. Fue uno de esos accidentes
sobre los que usted lee, sacude la cabeza ante los detalles de
los jóvenes en sus veloces autos y da vuelta la página.
Kathy, una hermosa muchacha de 19 años, estudiante destacada,
estaba llevando a su novio a su trabajo en una tienda de comestibles
Ithaca, en Nueva York, cuando la tragedia tuvo lugar.
Los adolescentes habían concurrido a una fiesta. Como
sabía que tendría que conducir, Kathy no tomó
ninguna bebida. De repente el Dodge rojo tocó con las
ruedas un fino trozo de hielo al borde de la carretera, resbaló
por diez metros y chocó fuertemente contra un árbol
de arce.
Cuando un oficial patrullero se encontró con los restos
retorcidos del auto, inmediatamente se dio cuenta que los dos
jóvenes estaban en muy malas condiciones. El novio de
Kathy finalmente se recobró de sus lesiones, se casó
y hoy tiene su propia familia. Nunca le pareció bien hablar
del accidente.
Kathy no fue tan afortunada. Recibió un tremendo golpe
en la cabeza, aparentemente de la rueda de auxilio que voló
a través del interior del vehículo. El golpe dejó
a Kathy en un estado vegetativo crónico. Confinada a un
hospital, la una vez atlética adolescente tenía
que ser alimentada a través de su estómago. No
tenía control sobre las funciones de su cuerpo. Los médicos
pensaban que nunca se recobraría.
En los segundos que le llevó al auto resbalar esos
diez metros y chocar contra ese árbol, la vida de Kathy
y las vidas de sus familiares cambió para siempre. Kathy
era la mayor de cuatro hijos nacidos de padres trabajadores promedio.
Su padre trabajaba en el departamento de ingeniería de
una gran compañía, mientras su madre era licenciada
en enfermería. La tragedia ocurrida en la familia siguió
teniendo efectos desastrosos, esta vez sobre los padres de Kathy.
En 1993 ambos se divorciaron.
Alrededor de un año más tarde, la madre de Kathy
consiguió que admitieran a su hija en el Westfall Health
Care Center en Brighton, un suburbio de Rochester. La institución
se especializaba en pacientes con incapacidades múltiples.
Parecía que Kathy estaba recibiendo el mejor cuidado
posible. Pero algo fue drásticamente mal. En el invierno
de 1995, miembros del personal de Westfall notaron que los pechos
y el vientre de Kathy parecían hinchados. Alarmados de
que pudiera tener más complicaciones, los médicos
le hicieron varios análisis antes de someterla al análisis
de embarazo. Quedaron impactados cuando los resultados resultaron
positivos. Un segundo y tercer análisis eliminaron toda
duda. Kathy estaba embarazada.
Los padres de Kathy y la policía fueron informados
de su estado. Este era el primer caso. Nadie en un estado vegetativo
había quedado embarazada antes. Sus padres lucharon con
el dilema de llevar a término el embarazo o no.
Finalmente la madre de Kathy, después de considerar
todos los pros y los contras, que eran muchos, decidió
que su hija hubiera elegido continuar el embarazo. La madre de
Kathy criaría a su nieto.
Las semanas se convirtieron en meses. La policía investigó
el extraño e inusual caso. La noticia del embarazo viajó
a través de todo el país y fue informada por la
prensa del mundo. Kathy fue fieramente protegida tanto por el
personal del hospital como por los investigadores. No habría
entrevistas, ni espectáculos de los medios. Lo que fuera
que le quedara de dignidad a esta infortunada muchacha fue concienzudamente
guardada.
Mientras tanto, los empleados de Westfall fueron interrogados,
así como los visitantes y residentes. Treinta empleados
dieron muestras de sangre en un intento por identificar al violador
a través del ADN.
Un empleado, John Horace, ayudante de enfermero certificado,
quedó en evidencia inmediatamente. Rechazó someterse
a la prueba de sangre. Además, Horace, que había
trabajado por sólo un poco más de un mes en Westfall,
había sido despedido en septiembre de 1995, después
que una paciente lo acusó de haberla acariciado. Los investigadores
descubrieron que Horace había estado a cargo de bañar
y vestir a Kathy durante el período de tiempo en que ésta
había quedado embarazada.
Después de ser despedido de Westfall, Horace fue capturado
operando en un negocio de terapia de sexo y haciendo a las mujeres
exámenes ginecológicos. Fue acusado y se declaró
culpable de varias felonías. Al mismo tiempo estaba siendo
investigado por el cargo mucho más serio de violación
concerniente a Kathy.
También se enteraron que Horace había trabajado
en varias instituciones de cuidado de la salud en la zona de
Rochester y había sido despedido de uno de estos hospitales
por presunta mala conducta sexual. Este incidente no había
sido informado a la policía. Como resultado nunca apareció
en su prontuario.
Cuando Horace buscó empleo en Westfall, sus referencias
no fueron contactadas. Se debería destacar que a Westfall
no se le requería por ley controlar empleadores previos
o referencias.
Monitores electrónicos informaban del progreso del
embarazo de Kathy. El 18 de marzo, dos meses antes de la fecha
establecida, Kathy empezó con las labores del parto. Aunque
los médicos habían planeado hacerle una operación
cesárea, ahora no había tiempo.
A las 4 de la madrugada, Kathy dio a luz a su hijo de 1 kilo
300 gramos. Poco después del nacimiento del bebé,
Horace que hacía mucho estaba esperando la sentencia por
sus crímenes anteriores fue arrestado y detenido.
La evidencia que señalaba a Horace como el violador
era formidable. Empleados del hospital lo habían visto
con Kathy, presumiblemente bañándola, alrededor
del tiempo en que concibió. La prueba de DNA ordenada
por la Corte probó que él era el padre del bebé
de Kathy. Horace fue acusado de abuso sexual en primer grado
y violación en primer grado.
Los trágicos acontecimientos que habían empezado
con el deslizamiento del auto tantos años antes continuaban
persiguiendo a Kathy y su familia. Su madre la trasladó
a otro instituto en el estado de Nueva York y se reubicó
ella misma para poder estar cerca de su hija.
La abuela se afectó profundamente cuando se enteró
que su nieto había nacido con un defecto cardíaco
congénito. El niño soportó la segunda operación
el 27 de febrero, irónicamente el mismo día en
que su padre era condenado por violar a su madre.
El niñito sobrevivió a la operación,
pero el estado de Kathy se deterioró al mes siguiente.
El día anterior al primer cumpleaños de su hijo,
Kathy murió en el hospital. Tenía 30 años
y había vivido en estado vegetativo por 11 años.
Sólo le quedaba a John Horace, de 53 años, ser
sentenciado. El 27 de marzo de 1997, al pasar la sentencia, el
Juez Supremo del Estado Donald Mark lo llamó "un
predador que sometía a los pacientes enfermos y a los
ancianos a ataques sexuales". John Horace recibió
la pena máxima de ocho a 25 años por violación
en primer grado.
El hijo de Kathy vive ahora con su abuela en el estado de
Nueva York.
|