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UN HONOR MERECIDO Estadio Nacional o Rod Carew

José Edwin Sánchez M.
Crítica en Línea
En Panamá somos dados a reconocer los honores de nuestros atletas y nombrar con su nombre a los coliseos deportivos, cuando mueren y no en vida. Así observamos que el estadio de fútbol de nuestro país, llamado con anterioridad Estadio Revolución cambió su nombre por el del recordado ariete que triunfo en el fútbol español, Rommel Fernández. ¿Pero porqué había que esperar a que el muchacho criado en la Plaza Amador falleciera para nombrar el estadio con su nombre?. Aunque es claro que en Panamá no estabamos preparados para esta infausta noticia que llenó de luto a la familia panameña, principalmente la ligada al deporte y específicamente al fútbol. Pero ahora nos encontramos ante un nuevo dilema. Ya que no son pocos los que se muestran a favor de que la máxima obra deportiva construida en nuestro país, el Estadio Nacional, reciba el nombre del más grande pelotero que ha dado esta tierra, Rodney Cline Carew. Sin embargo, otros no sabemos con que fin se oponen rotundamente a que esta monumental obra deportiva sea nombrada con el nombre de este pelotero, que a lo largo de sus 19 años en la gran carpa, dejó en alto el nombre de PANAMA. Sin embargo, pese a la excelente trayectoria de Carew en las grandes ligas, hay otros que se oponen rotundamente a que el gigante del Kilómetro Tres en Cerro Patacón lleve el nombre del único panameño incluido en el Salón de la Fama del béisbol de grandes ligas. No sabemos los motivos, pero lo que es cierto es que Carew cuenta con todos los honores para recibir este honor en vida, y no esperar a que cierre los ojos para entonces presentar la solicitud para cambiar el nombre del estadio. Haciendo un poco de historia, Carew que culminó su carrera en 1985, colgó los spikes con un promedio de 328 y 3053 hits conectados. Además, terminó en quince temporadas con promedio superior a los 300. Fue elegido por los fanáticos en 18 de sus 19 años en la gran carpa para integrar el "equipo de estrellas" de la Liga Americana. Recibió en su carrera los premios de Novato del Año de la Liga Americana en 1967 con los Mellizos de Minnesota y en 1977 fue el Jugador Más Valioso del mismo circuito, cuando rondó por mucho tiempo la marca de 400 y terminó con un excelente promedio de 388. Además entró en su primer año de elegible al Salón de la Fama, al recibir el 90.5 por ciento de las papeletas escrutadas. Siendo favorecido con 401 balotas de las 443 en votación. ¿No creen que son méritos suficientes para darle a este moderno estadio el nombre del más grande pelotero panameño?. "Los reconocimientos deben ser hechos en vida y no después". Saquen sus conclusiones.
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