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CREO SER UN BUEN
CIUDADANO
Sin embargo, no comparto con mi familia
La mayoría de los jóvenes, cuando llegan a la mayoría de edad, se alejan de su casa. Prefieren a los amigos, la pandilla, o a los grupos deportivos o académicos. A un lado quedan los padres, los hermanos, y todo el resto de la familia. Casi no se ven por la casa estos muchachos emocionados con el nuevo estado que ganan como “gente mayor”. Mucha de la culpa la tienen los padres, porque no cultivan el amor al hogar, la afición por las conversaciones de sobremesa en la casa, cada tarde. Le corresponde a los padres poner el ejemplo y compartir más con sus hijos, para que cuando crezcan ellos no se alejen tanto.
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