El previsto resultado del referendo sobre la ampliación del Canal de Panamá ha demostrado la voluntad del pueblo frente a un tema controversial, que dejó en tensión a todo un país por más de seis meses.
Lo positivo del asunto es que los panameños hemos tomado interés en el futuro de la vía acuática, ahora que tenemos pleno control sobre la operación de la misma.
Ahora, todos vemos a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) como una entidad más cercana a la gente, cosa que nunca se dio luego de la reversión de la vía interoceánica desde el 31 de diciembre de 1999.
Desde esa fecha hasta abril del presente año, muchos panameños observaban a la ACP y al Canal como un mundo aparte, desligado al Istmo y su futuro, y que sólo se concentraba en dar su servicio al comercio marítimo internacional.
Sin embargo, la radicalización de algunos grupos entre los que respaldaron el "SI" y el "NO" marcó el ambiente previo a la consulta popular.
Este divisionismo, que pareció en ciertos momentos convertirse en una especie de "lucha de clases sociales", causó en los electores una elevada indiferencia, pero también fue captado por el resto de los panameños que quedaron confundidos ante los discursos pomposos, llenos de promesas cuasi electorales.
El Gobierno del presidente Martín Torrijos ha hecho lo correcto en convocar a un plan de desarrollo nacional y económico, el cual debe iniciar la optimización de Panamá ante la terrible desigualdad social, el desempleo y la pobreza extrema que tiene el Istmo.
Ahora vienen muchos retos, entre los cuales está la generación de empleos y la traducción de los recursos del Canal Interoceánico en cada uno de los ciudadanos.
Ese quizás sea el problema por el cual gran parte de la población del Istmo haya decidido abstenerse de votar en el referendo, pues no veían reflejado en sus vidas los beneficios que hoy otorga el Canal de Panamá.
Torrijos debe también convocar a un diálogo nacional para enfrentar, en conjunto con todos los grupos sociales, políticos y económicos, el estancamiento del desarrollo de Panamá y la falta de competitividad en algunas áreas sensitivas de nuestro economía, como la industria, la agricultura, la tecnología y las ciencias.
Nuestra nación no debe depender siempre del Canal Interoceánico para convertirse en un mejor país. La Posición Geográfica del Istmo puede ser aprovechada de múltiples formas.
Queda todavía desarrollar los otros dos canales "secos" existentes paralelos al canal marítimo: el ferrocarril transístmico y la autopista Panamá - Colón.
Sin dudas, cuando estos sistemas multimodales se desarrollen, el futuro de Panamá será mucho más brillante y próspero para las generaciones venideras.