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FAMILIA
Reglas para convivir con un familiar sordo

Tomado
De CNN
La sensibilidad y la comprensión son las claves de la convivencia con una persona que sufre una discapacidad auditiva. No ser capaz de seguir una conversación al mismo ritmo que los demás, no escuchar el teléfono o tener dificultades para captar todos los matices de lo que cuenta otro no son motivos suficientes para apartar o tratar a esa persona con una actitud paternalista o de sobreprotección. El trato con alguien que padece sordera requiere conocer unas normas sencillas con las cuales evitar que se sienta molesta. Por ejemplo, a los sordos no les gusta que para reclamar su atención se les dé un golpecito en la cabeza o en la espalda. "Hay que tocarles en el hombro o en el brazo. Si se encuentra en la misma habitación, conviene dar un par de golpes con el pie en el suelo para que se dé cuenta de que le estamos llamando. En caso de que esta fórmula no funcione, hay que encender y apagar una luz", explica Ana García, psicóloga y vicepresidenta de la Sociedad Española para la Sordera y la Salud Mental. LA TANTO DE LAS CONVERSACIONES Para dialogar con un sordo es necesario utilizar un tono y una velocidad de habla normal. "Conviene hacer el esfuerzo de hablar algo despacio -aunque no como si se leyera un telegrama- porque leer los labios requiere un gran esfuerzo", comenta. No hay que olvidarse de mirar a la cara a esta persona, incluso en las conversaciones de grupo, para que pueda realizar esta lectura todo el tiempo y avisarle si se cambia el tema de conversación. García cree que los sordos consideran un detalle -y no se sienten infravalorados- cuando se les pone al tanto de las conversaciones y cuando se trata de comprobar si han captado todos sus matices. Lo que sí les molesta es que se le intente resumir todo lo dicho en un par de frases. La pérdida de información es algo que les preocupa especialmente. Por eso no perciben como un desprecio que su interlocutor trate de asegurarse periódicamente de que se ha enterado de qué se está hablando. Para los discapacitados auditivos, la vida es mucho más fácil si su hogar está adaptado a sus necesidades. Es conveniente cambiar todas las señales auditivas por luminosas para que el silencio no conduzca al aislamiento. "Por ejemplo, en lugar de despertadores normales se pueden utilizar otros que producen vibraciones y que se colocan en la ropa o debajo de la almohada", explica García. También es conveniente adaptar los timbres de la casa; lo mejor es utilizar luces diferentes para los timbres de la puerta de la calle y la de la casa. De esa forma, la persona que no oye puede distinguir uno y otro. Para quienes conservan algún resto auditivo existen amplificadores que les ayudan mantener una comunicación telefónica, así como cascos que permiten poner la televisión a un volumen casi normal, pues se regulan independientemente, evitando molestias a quienes escuchan bien. En el caso de los sordos totales, también es conveniente que tengan en su casa un fax.
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Para quienes conservan algún resto auditivo existen amplificadores que les ayudan mantener una comunicación telefónica, así como cascos que permiten poner la televisión a un volumen casi normal, pues se regulan independientemente, evitando molestias a quienes escuchan bien. En el caso de los sordos totales, también es conveniente que tengan en su casa un fax.
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