Un presidente centroamericano enfrenta el peligro de ser enjuiciado. Ya no se trata de exmandatarios de la región acusado de corrupción. Ahora es el mandatario de Nicaragua, Enrique Bolaños, a quien le Contraloría de su país ha pedido su destitución por negarse a revelar los donantes de su campaña.
Bolaños recibió el apoyo de sus colegas de Centroamérica, que plantearon elevar su caso al conocimiento del l Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos.
La Asamblea Nacional de Nicaragua ha nombrado una Comisión Especial para estudiar la solicitud de destitución elevada por la Contraloría.
Bolaños acusó a su antecesor Arnoldo Alemán de desviar cerca de 100 millones de dólares del Tesoro de Nicaragua para sus cuentas particulares, situación que originó una condena de 20 años de prisión al expresidente.
En los últimos meses, una maldición de corrupción parece seguir a los exgobernantes del Istmo Centroamericano.
Aparte de Alemán, en Nicaragua, el expresidente de Guatemala, Alfonso Portillo, así como los exmandatarios de Costa Rica, Rafael Angel Calderón y Miguel Angel Rodríguez, son acusados de recibir coimas y perpetrar actos de corrupción.
Lo que viene sucediendo es un mensaje para los gobernantes de turno, para que no permitan el soborno ni la desviación de fondos públicos, porque tarde o temprano esos actos de corrupción serán puestos al descubierto.
La mejor vacuna para evitar esos actos es el manejo transparente del Estado, pero con una honradez de verdad y no maquillada con frases y propaganda hueca, que en el fondo esconden y ocultan los atracos que se cometen en los gobiernos.