FAMILIA
La crisis de la adolescencia
(Panorama católico)
Una de las mejores formas
propuestas por el informe para crear autoconfianza en los chicos es reestructurar
las escuelas, a fin de evitar que los alumnos se sientan masificados y anónimos
en ellas. El objetivo es que los alumnos se conozcan más entre sí,
y que los profesores tengan un conocimiento más cercano de cada alumno.
NIÑOS TRISTES
Al cambio hormonal se le suele echar la culpa del mal humor y melancolía
de los adolescentes. Pero un estudio, en el que a los chicos se les daba
aparatos busca y se les pedía que anotaran durante el día
sus sentimientos, muestra que aquellos que habían entrado en la pubertad
no tenían un humor más amargo que los preadolescentes.
Las depresiones de las chicas es el aspecto hasta ahora más conocido.
"Algo dramático les ocurre a las chicas en su adolescencia temprana",
escribe la psicóloga Mary Pipher en su reciente libro. Porque las
chicas, argumenta, viven en una sociedad obsesionada que mira con hostilidad
a las mujeres, que las hace muy vulnerables a la depresión, el suicidio,
los desórdenes alimenticios y las adicciones. Su energía,
curiosidad y espíritu resultan aplastados.
Pero el estudio de Carnegie muestra que en este sentido son precisamente
los chicos los que se llevan la parte más dura. Lawrence Beymer,
de la Universidad del Estado de Indiana ha descubierto mediante un experimento
comparativo que son los chicos los que necesitan más ayuda. Las chicas
resultaron ser más ambiciosas y optimistas sobre su futuro, mientras
que los chicos, obtenían peores notas, eran más castigados
y suponían el 85% de los alumnos de educación especial.
El estudio desmiente que se produzca una epidemia de depresión
en la adolescencia temprana. Aunque es cierto que las tasas de depresión
se han elevado en esta población -y son más altas entre las
niñas que entre los niños- la depresión es ligeramente
menos predominante en ellos que en los adultos. El psiquiatra Daniel Offer,
de la Western University ha constatado que la gran mayoría de los
jóvenes -el 80%- pasa por la adolescencia sin tales problemas, y
que las tasas de suicidio son más bajas entre los adolescentes que
en otros grupos de edad.
Cada miembro de la familia debe aprender a identificar sus propios sentimientos
y necesidades. Aprender a respetarse a sí misma. Aunque un miembro
de la familia sea vulnerable, debe ser individualista y retener sus derechos.
Así se sentirá mejor consigo mismo, puede amar mejor y crecer
espiritualmente.
Cada miembros de la familia debe buscar buenas cualidades en sí
mismo. Decidamos mirar los errores como algo hecho contra nosotros en vez
de avergonzarnos unos a otros.
A usted y a mí nos ha tocado vivir en una sociedad materialista,
liberal y muy complaciente. No sé cómo se siente usted, pero
a mí me angustia observar la pasividad de muchas personas que contemplan
cómo nuestra juventud está siendo destruida prematuramente
y no hacen nada. Pareciera que están hipnotizados y que no le dan
importancia a lo que ocurre. Muchos padres se limitan a decir: "Bueno,
mi hijo(a) sólo bebe cerveza", "Mi hijo(a) sólo
fuma cigarrillos".


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