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Dice un refrán que, a confesión de parte, relevo de pruebas, así que las declaraciones del H.L. José Luis Fábrega, señalando que la productividad de la Asamblea Legislativa es nula, no concitan ninguna discusión y por el contrario, hay que tomarlas como el testimonio revelador de alguien que vive en las entrañas del monstruo que malgasta los recursos de todos los panameños a raudales.
En un acto de mea culpa o yo pecador, este parlamentario arnulfista le echa los trapos afuera al Organo Legislativo que después de 40 días no ha producido ninguna ley, mientras sus integrantes, suplentes en su mayoría, matan el tiempo devengando su jugosa asignación y enviando mensaje a través de la televisión a sus familiares y allegados en sus circuitos, cosa que pueden hacer pagando cincuenta centavos por mención en cualquier emisora con cobertura nacional.
Tampoco se trata, según el legislador arrepentido, de producir una sarta de leyes románticas escritas en toneladas de papel para luego tomarlas como referencia de productividad y compararlas con la pasada junta directiva en una pugna sin sentido.
Lo que deben hacer los inquilinos del palacio Justo Arosemena es producir leyes que vayan en beneficio de las grandes mayorías nacionales; sólo así honrarán el foro que sus electores les otorgaron por vía del sufragio. |