Hoy la ciudadanía panameña espera el resultado de una crucial reunión entre los dirigentes del transporte colectivo y el gobierno de turno, referente a un posible alza del pasaje a partir de mañana.
Aunque puede ser comprensible que el costo de la vida, de que el combustible està por los cielos, no menos cierto es que el servicio que prestan los transportistas en la ciudad de Panamà es uno de los màs pèsimos del mundo.
¿Cómo pretende la mafia de buseros capitalinos el exigir 0.40 centavos de pasaje, sin siquiera haber mejorado la flota vehicular, la cual està conformada de viejas carcachas de tercera mano, en donde los sillones estàn derruídos, el òxido se come las parades de los autobuses, mientras todos los usuarios deben soportar la mùsica estridente de un irresponsable que se hace llamàr chofér?
Pero lo peor del caso es que el presidente Martìn Torrijos no se atreve a desafiar a los buseros debido a sus claras vinculaciones políticas. Por supuesto, es también lógico que el nuevo gobierno no intente inmediatamente poner controles a los transportistas, para evitar un paro general al comienzo de la gestiòn del PRD.
Fuera de las especulaciones, lo que si es imperante es que Torrijos debe ponerse firme frente a las arbitrarias actitudes de la dirigencia de los buseros: de que primero es mejorar el servicio antes que exigir la subida del pasaje.
Ya los usuarios estamos cansados de los abusos de los "pabos" y "palancas", los cuales continúan con sus regatas en plena avenida, mientras los policías del Tránsito se hacen la vista gorda ante la flagrante violación de la ley vial.
Es hora que también los ciudadanos se pongan duros y rechazen darle un centavo más a los buseros, sin que se evidencien mejoras al servicio del transporte colectivo.