Miles de personas de todas las edades, condición económica e ideas políticas, salían a las calles a enfrentarse a las hordas de Codepadis y batallones de la dignidad. Los panameños honestos, enemigos de los chanchullos y amantes de las libertades y sobre todo, de los valores cívicos y morales, se unieron tras el color blanco (pureza) para enfrentarse a la dictadura militar narco-traficantes.
Cuando veía a esa masa de gente distinta se me hinchaba el pecho de optimismo. Como sociólogo sabía que lo único que puede unir a un pueblo es un tremendo enemigo común.
Esto ha funcionado en la lucha de palestinos contra judíos. Antes, la Alemania nazi también consiguió su éxito y permitió la matanza de seis millones de judíos.
Aquí en Panamá algunos pensaban ingenuamente que "el panameño había cambiado con los desmanes de la dictadura".
Yo era pesimista. Más de una vez me llevé miradas de desaprobación y comentarios negativos, al atreverme a sugerir que luego de la dictadura todo volvería a ser igual a antes. Al antes de la llamada "patria boba" o de los politiqueros...
Cayó la dictadura gracias a la acción armada de los E.U.
Los pañuelitos blancos no pudieron tumbar el gobierno de los rifles y la violación de los derechos humanos.
Fui uno de los primeros que confirmé en carne propia, que nada había cambiado en la clase política panameña con la dictadura.
Como experimento me atreví a decirle a un compañero de andanzas civilistas, que quería trabajar en el nuevo gobierno democrático para poner mi grano de arena en la reconstrucción del país.
Y él, luego de consultar con superiores, me dijo que "eso no se podía, porque yo no pertenecía a ningún partido político".
Le grité que cuando estaba exponiendo mi vida, familia y bienes materiales luchando contra la dictadura, nadie me preguntó a qué partido político pertenecía.
La Cruzada Civilista funcionó mientras tuvo el monstruo de la dictadura (con Noriega como cabeza).
Ni siquiera un sacrificado luchador civilista como el publicista Alberto Conte pudo conseguir ser Legislador, cargo que estoy seguro honraría y daría prestigio.
¡Pobre Cruzada Civilista! Fue un bonito sueño en la mente de gente llena de intereses económicos y políticos, y sobre todo ¡egoístas...!