Los niños, la felicidad de los hogares, el sol que ilumina nuestros días, pero cuando se ponen inquietos nada mejor que encender la televisión y ponerlos a ver cualquier cosa.
Así es fácil, pero sabes cuánto daño le estás haciendo a tu pequeño, por tan sólo librarte de él por un momento.
UN PROBLEMA DE TIEMPO
Nelyda Gligo, neuropsicóloga, explica que "la televisión es un instrumento valioso para ciertos y determinados programas que pudieran educar al niño, pero hay otros que lo pueden destruir".
Por lo general, el problema surge cuando el niño siente una afición por la TV. Inclinación creada, en ocasiones, por los mismos padres o las domésticas que no le dedican tiempo a los niños y los abandonan frente a la pantalla. Entonces los niños se van haciendo unos seres pasivos frente a la televisión.
EL EXCESO
Existe un problema cuando tu hijo quiere hasta comer viendo televisión, funcionando como una droga que produce un estado hipnótico en el niño y en los adultos. "Esto se debe a que cuando vemos televisión se elevan las ondas "Alfa" de nuestro cerebro y la información pasa directamente sin procesarse, pues estamos en un estado pasivo, sólo funciona el inconsciente" señala Gligo.
MALA IDEA
Este exceso de televisión atrofia el área 39 del cerebro, lo que hace que el niño pierda la creatividad y la capacidad de imaginar o crear cosas. "Aunque no se puede determinar cuántas horas se requiere, se puede decir que el niño que pasa más de dos horas frente a un televisor, ya es un adicto", señala el especialista.
Al ver mucha TV, el niño puede caer en otras adicciones como al tabaquismo, comida chatarra, pues nos ametrallan con avisos. Además, se pone obeso, se vuelve sedentario y sólo se levanta para comer y vuelve y se sienta.
Y qué decir del consumismo al que somos sometidos, por propagandas con mensajes subliminales que son como sí te dieran una orden en estado hipnótico.
Se va perdiendo la atención y la concentración convirtiéndose en un niño con déficit atencional, de bajo rendimiento escolar, abúlicos, perezosos, sin ánimo de jugar. Le quita tiempo de jugar, y es importante para estimula la creatividad y la imaginación.
CONSEJOS
Controle la televisión, no más de dos horas al día.
Seleccione el programa de acuerdo a la edad del niño, que él pueda comprender.
Busque programas educativos y científicos para que el niño pueda absorber informaciones correctas.
Motívelo a jugar para que estimule su creatividad.
Juegue con sus hijos deportes al aire libre como béisbol o fútbol, entre otros. Sea consiente de que la televisión no es el reemplazo de los padres.
Predicar con el ejemplo.
Asiste a una biblioteca y desde pequeño léale cuentos a sus hijos, hasta que el niño aprenda a leer por sí solo.
Que no vean novelas, pues traen unos dramas terribles.