Una diminuta mujer con algunas canas en el cabello se acercó a la Sala de Guardia del Hospital Santo Tomás, la tarde de ayer y preguntó si un reo había llegado apuñalado.
La mujer se hacía acompañar por otra, pero de menor edad. A la larga resultaron ser la madre y la esposa del preso Edwin Adolfo López Guzmán, de 30 años.
López Guzmán, interno de La Joyita, fue asesinado de dos puñaladas.
Sixta Guzmán, madre del occiso, estaba desconsolada por la falta de información.
Un sargento de la Policía dijo a la Sra. Sixta que no se apresurara y que esperara la confirmación de la muerte.
Al realizar la llamada, al otro lado una oficial de la Policía certificó lo que la madre y la cónyuge, hora antes habían escuchado. "Igor", mote del reo, había muerto.
Ambas se abrazaron (madre y esposa) en un unísono sollozaron juntas y renegaron por la pérdida de quien para ellas fue un excelente hijo y un padre abnegado.
Edwin Adolfo López Guzmán, dejó en orfandad a dos niñas, de 9 y 7 años.
Hoy su familia lo llora desconsoladamente.
LUGAR DE LA TRAGEDIA
El hecho se dio en el pabellón 13 del Centro Penitenciario La Joyita ubicado en Pacora a las 10: 00 a.m y murió en el hospital de Chepo.