"Era un maestro que no se metía con nadie y se ofreció a cuidar los cables para que lo mataran así", decía ayer una vecina del maestro, Isaac Antonio Alvarez Herrera, de 49 años, quien murió defendiendo los bienes de la comunidad.
Desde hace 20 años vivía en Santa Elena, junto a su esposa y sus 4 hijos.
Cansado que malhechores estuvieran robandóles los cables, se había ofrecido junto a sus hijos para formar una especie de comité de vigilancia, y así evitar que los delincuentes siguieran haciendo sus fechorías.
Precisamente, el maestro se encontraba haciendo una especie de ronda, como a 200 metros de su casa, cuando lo mataron tres hombres.