Un pequeño revuelo se dio en la opinión pública hace días. El problema eran unos anuncios para que los jóvenes buscaran su cédulas antes del referéndum. Buscando los publicistas un "lenguaje" adecuado para "llegar" a los jóvenes, utilizaron palabras que se escriben distintas. Eso ha surgido hace años con la internet y los celulares.
Cambian letras, dejan palabras incompletas, etc. Criticaron que ese no es el idioma oficial de Panamá.
Yo me sonreí. Mi papá hace cuarenta años hizo un ensayo sobre "las reformas panameñas al alfabeto español".
Y allí señalaba la conveniencia de cambiar la ortografía y gramática, para facilitar su uso en Hispanoamérica.
Revisando el viejo folleto que hasta se envió a la Real Academia de la Lengua en España, me di cuenta que papá se adelantó a los jóvenes "chateadores".
En su época algunos profesores de español que se enteraron de la idea, lo criticaron por querer destruir el español.
Ahora con el desarrollo de novedosos instrumentos de comunicación, algunos usan parte del lenguaje que sugería mi padre.
Decía que "debemos hacer una limpieza y dejar solamente lo práctico, lo lógico del idioma de Cervantes".
Recomendaba "escribir nuestro idioma solamente con las grafías que representan los sonidos que usamos en la pronunciación".
Indicaba que "cada letra o signo de nuestro nuevo alfabeto tendrá un solo sonido". Así decía que "se acabará con la anomalía de escribir un idioma y hablar otro...".
Mi papá sugería que la "q" se debía eliminar y solamente usar la "k". Debía eliminarse la "h" por ser muda. Sólo se usaría la "g" y no la "j". Tampoco se aceptaría la "c" y la "z" y se usaría la "s".
En las treinta y una páginas de su folleto, publicado con su propio dinero, daba ejemplos del "nuevo alfabeto".
Cuaderno se escribiría "kuaderno". Quiera "kiera". Escribir "eskribir". Carta "karta". Iniciar "inisiar".
Piqueteos se escribiría "piketeos". Educación "edukación". Corta "korta". Cuyos "kullos". Tercera "tersera".
Cuarenta años después de los que algunos pensaron eran ideas "disparatadas", los jóvenes le dieron la razón a mi padre...