Unos diez mil manifestantes volvieron a reunirse por tercera noche consecutiva ante el Parlamento magiar para pedir la dimisión del primer ministro socialdemócrata, Ferenc Gyurcsány, según la prensa húngara.
Aunque no se han registrado incidentes violentos, algunas personas han intentado provocar a los policías y cruzaron los cordones de seguridad que protegen el edificio del Parlamento, informa la agencia MTI.
Gyurcsány calificó la pasada jornada, cuando manifestantes asaltaron y ocuparon la televisión estatal durante dos horas, como "la más oscura de la historia de la República".
Los choques entre manifestantes contra el gobierno socialista-liberal húngaro y la policía causaron más de 150 heridos, algunos graves, y el corte de la programación de la televisión pública, que fue asaltada.
La manifestación de la madrugada de ayer se convirtió en la más violenta desde hace décadas en Hungría y se inició el domingo por la noche, tras filtrarse a la prensa una grabación en la que el primer ministro Gyurcsány reconocía haber mentido durante año y medio para ganar las elecciones legislativas de abril pasado.
Un 43% de los húngaros opinaron que el Primer Ministro debería renunciar, según una encuesta.