¡Sopla Dios! , "Aleluya hermano", "Yo no uso sotana", exclama el pastor Manuel Ruiz, del Tabernáculo de la Fe, quien alega que "hacer un milagro es como tomarse una taza de café".
Dios me llamó para orar por los enfermos, porque el ministerio de sanación es un don que sólo él te lo otorga, comenta este pastor panameño que tiene más de 42 años de dedicarse a la evangelización.
MANUEL ANTONIO NORIEGA
Ruiz revela que en muchas ocasiones tuvo la oportunidad de hablarle al general Manuel Antonio Noriega para aconsejarlo que se acercara al Señor, pero cuando la gente es demasiado "grande" piensa que no necesita de él.
"Tuve el gran privilegio de regalarle una Biblia grabada con letras doradas al General Torrijos y a todos sus comandantes como Paredes, y el propio Noriega para que buscaran de Dios".
¿Noriega es un hombre nuevo o no?... Todos los hombres tienen derecho a arrepentirse y convertirse a Jesucristo. Si él en la cárcel se arrepintió de sus errores, ahora es cristiano ante los ojos de Dios. El perdón es una virtud que sólo entienden los verdaderos cristianos espirituales"
Más de cinco mil personas llegan todos los miércoles, jueves y domingo al Tabernáculo de la Fe, en Juan Díaz, con un mismo propósito: escuchar las palabras de aliento del pastor Manuel Ruiz, quien tiene millas acumuladas en giras a Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, Estados Unidos, España, Costa Rica, Puerto Rico, Uruguay, Ecuador, Colombia y República Dominicana, donde ha llevado la palabra de Dios.
Desde eliminar tumores malignos, hacer que 12 personas en silla de ruedas en Aguadulce caminaran, exorcizar, devolver la visión, entre otros, son algunos de los "milagros" de Ruiz a través de la palabra de Dios.
"Lo que es imposible para los hombres, no lo es para Dios. Los milagros aumentan la fe y ella radica en encontrar la palabra de Dios", expresa Ruiz.
En cuanto a su famosa frase "Sopla Dios", el pastor explica que salió del Génesis Capítulo 1 y 2, que dice: Dios creó al hombre del polvo y la tierra. "Y Dios sopló álito, aliento, espíritu y vida".
CONVERSION
De madre gallega y padre panameño, este siervo de Dios, recuerda que hasta los 30 años perteneció a la iglesia Católica. Su abuela materna acostumbraba a llevarlo todos los domingos a la misa en la iglesia de Santa Ana que eran en Latín y de lo cual no entendía nada.
"Mi abuela era gallega y los españoles son aferrados al catolicismo y crecí con esa tradición, pero jamás conocí un texto de la Biblia.
Un buen día compró una biblioteca para su casa y entre los libros encontró una Biblia y así llegó esa luz de las escrituras a sus manos, asegura el pastor del Tabernáculo de la Fe, que está celebrando 42 años de proclamar la palabra de Dios.
Manuel Ruiz es el mayor de seis hermanos y viene de un hogar humilde en donde sus padres le enseñaron el orden y el respeto, logrando en él una buena formación en donde la dependencia y la vagancia no tenían cabida.
Desde muy joven (13 años), a este institutor le tocó trabajar en construcciones para ayudar a pagarse sus estudios y eso le ayudó a tener claro que en la vida nada es fácil.
Actualmente está felizmente casado con Linda de Ruiz y es padre de dos varones: Josué y Salomón.
LABOR HUMANITARIA
Entre su labor de apostolado está el comedor infantil que da 40 mil almuerzos mensuales para erradicar la desnutrición infantil, la deserción escolar, las pandillas juveniles y la prostitución.
En la década de los 70, fue llamado por el General Torrijos para ocupar el puesto de Director del IFARHU y asegura que él ha sido el que más becas ha dado en esta nación.
"Bequé a 500 médicos panameños para que estudiaran en el extranjero y se abrió la brecha de la medicina en la clase pobre. Yo manejaba $15 millones por año y salí de esa institución sin dinero como estoy hoy y con la frente alta".