Nació el 8 de enero de 1824 en la ciudad de San Luis Potosí. A temprana edad, debido a su vocación artística, se trasladó a la capital del país. Cumplidos los veintinueve años, ya había ocupado puestos importantes en la ciudad de México, tales como el de censor de teatros. En sus horas libres escribía poesías, entre ellas versos románticos dedicados a su novia Guadalupe.
Cuando los amigos de Francisco González Bocanegra lo animaron a que participara en el concurso convocado por el presidente Santa Anna a fin de elegir el himno nacional mexicano, al joven poeta ni se le había ocurrido tomar parte. "No puede ser -les dijo a sus admiradores-; va a participar en el concurso la flor de los poetas mexicanos, y no tengo la pretensión de medirme con ellos."
A la postre, según una tradición, lo único que logró convencerlo fue la insistencia de su novia, que lo encerró en una habitación de su casa y amenazó con no dejarlo salir hasta que terminara de componer el himno. El 3 de febrero de 1854, el jurado oficial lo calificó como el de mayor mérito entre las composiciones literarias que concursaron.
Ahora sólo faltaba la música necesaria para convertir el poema triunfador en el Himno Nacional. Dio la casualidad de que el ganador del certamen musical convocado para ese fin era tan modesto y tímido como lo era el ganador del certamen poético.
El esperado estreno del Himno Nacional se realizó el 15 de septiembre de 1854, pero el presidente Santa Anna no hizo acto de presencia esa noche, así que se dispuso que se repitiera la función la noche siguiente.
González Bocanegra cayó víctima de la mortal enfermedad del tifus menos de siete años más tarde, cuando aún no se había popularizado el himno cuya letra compuso. Pero con el paso del tiempo, el pueblo mexicano no sólo reconoció que el eterno destino de la patria fue escrito por el dedo de Dios, sino que también reconoció que los versos de su himno fueron escritos por el dedo de uno de sus hijos favorecidos. El Dios que inspira a los profetas también inspira a los poetas, a fin de que todos reconozcamos, tanto a título nacional como personal, la verdad resumida en los siguientes versos escritos por el sabio Salomón: El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del SEÑOR.