Dos muertos, miles de viviendas inundadas, más de cuatro millones de personas sin electricidad, incendios y cristales arrancados de los rascacielos son los efectos del paso del huracán Ike por Texas.
La gigantesca tormenta, con un centro de más de mil kilómetros de diámetro, azotó ayer casi toda la isla de Galveston, con vientos de 177 kilómetros por hora.
Al menos 100 mil personas desatendieron los llamados de Eva, Crítica en Líneacuación.