El lunes comenzaron las operaciones y desde ese momento los teléfonos no pararon de sonar. Habían "Maridos de Alquiler" y "Esposas de Alquiler" disponibles a cualquier hora y lugar. Solo con marcar un número telefónico estarían a sus pies. Para quienes se dejaron llevar por la curiosidad y llamaron, la voz al otro lado del teléfono los trajo a la realidad. Maridos y esposas de alquiler es una franquicia que se dedica al área de servicios generales.
El primer día se recibieron unas 160 llamadas, el 85% de ellas para preguntar qué servicios brindaban. La respuesta es rápida y precisa. Esta pequeña empresa, cuyo capital de inversión inicial es de 100 mil dólares, ofrece trabajos de reparación y mantenimiento y todas las demás necesidades que se requieren en el hogar, y que un esposo o una esposa no pueda cumplir.
Esta franquicia llega a Panamá de la mano de Pavel Molina, un inversionista venezolano que apuesta por el mercado del servicio en este país.
Según este ex asesor del INCAE, hay "Maridos y Esposas de Alquiler" en Costa Rica, país donde nació la franquicia, y poco a poco se ha ido apoderando de México, Venezuela y Nicaragua, entre otros lugares.
"Nuestros técnicos trabajan desde plomería, carpintería, electricidad, telefonía, pintura y acabado. Ellas, las esposas, desde limpiezas, decoración, cocineras, planchadoras. Estamos en la capacidad de cubrir también emergencias en cualquier parte del país", dice Molina