La franquicia la inició Aparicio Cordero, en Costa Rica, en el 2000. Luego de ser gerente de mercadeo de una empresa decide venderlo todo por un problema personal y se traslada con su familia a Estados Unidos para internar en un hospital a su hijo, víctima de un cáncer.
Al regresar a su país se encontró sin trabajo y con 40 años encima. Comenzó a buscar empleo y no conseguía nada, hasta que un día, haciendo fila en un banco, una señora le preguntó: "¿usted no conoce a alguien que vaya a pintar mi casa?". Él contesta: "Señora, yo mismo voy a pintar la casa".
Fue y le pintó la casa. Y, en medio del trabajo, la señora le pregunta si sabía instalar lámparas. Él lo hizo. Luego, ella le dijo a una amiga y la amiga le dijo a otra y se fue corriendo la voz de que el Sr. Aparicio hacia buenos trabajos. Llegó un momento en que tenía cinco o seis ayudantes por la cantidad de pedidos que se le presentaban.
Sobre el nombre de la franquía, el comenta que un día estaba en una casa y escucha a una señora que hablando por teléfono le dice a otra: "Mira que maravilla son estos señores, es como si hubieses alquilado un marido, pero que sí sabe hacer las cosas bien". De allí surge el nombre de la franquicia.