En política partidista parece que el cuadro familiar mostrando a un dirigente con hogar, serio y responsable ya no es tan importante para el triunfo. Quién no recuerda aquellas fotos en vallas y periódicos con los influyentes mensajes a los votantes, por aquello de la muestra carismática de un padre ejemplar y apapachador, rodeado de sus eres más queridos.
En América india, ya parece una ley no escrita que el éxito en una campaña política se asegura si no presentamos a ninguna esposa e hijos, dentro o fuera del nido. Daniel Ortega fue de uno de esos tórridos "compañerazos" que le puso la firma a este procedimiento, pues jamás sacó una foto con su familia y menos con su hermosa hijastra Zoila América Narváez, quien lo acusara en 1988 de haberla violado.
Por otras playas cercanas, dígame en cuál de las enredadísimas campañas políticas del zigzagueante Hugo Chávez, le han visto en un recuadro en donde aparezca con esposa e hijos. Y tanto Chávez, como Ortega son ampliamente queridos en sus respectivos países pues ambos gozan de haber sido reelectos por una cantidad abrumadora de votos.
En Panamá, el señor Martinelli quien luce como uno de los favoritos, no ha presentado a su "comearroz" ni a su señora en las vallas y muchos consideran que con la campaña a mitad de camino y con las encuestas a su favor, no sería tan conveniente exponerse a la vindica pública, no vaya a ser contraproducente.
Por otra parte, nos hemos comprometido a rescatar este valor y para eso contamos con conocidos que han tenido hasta nueve mujeres en su camino y que juran serían incapaces de ocultar ninguno de sus 48 hijos y 68 nietos, ojalá haya que hacer un "banner" tan largo que cubra, desde la 24 hasta Capira.