La seguridad del presidente de Guatemala, Álvaro Colom, depende en gran medida de un grupo de antiguos combatientes de la guerrilla izquierdista, quienes protegen al mandatario desde hace más de nueve años.
De apariencia seria y actitud discreta, los ex integrantes de las desaparecidas Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), una de las cuatro facciones que integraron la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), se han convertido en la sombra de Colom, quien aseguró que confía en ellos "más que en nadie".
Este grupo de ex guerrilleros se ha especializado en la protección de personalidades.