No es caridad, es sencillamente brindarle la oportunidad de trabajar a seis jóvenes discapacitados, quienes han demostrado en cinco meses de prueba que son capaces, responsables y cuentan con habilidades necesarias para su buen desempeño laboral.
Los directivos de la empresa ClaroCom, dedicada al servicio de la telefonía y comunicación, creen y están firmemente convencidos que la población de discapacitados en Panamá merece que se le respeten sus derechos y, entre ellos, el derecho a ingresar en el mercado laboral.
Lisie, Luz Benita, Raquel, Víctor, Moisés y Osman han sido contratados por la compañía porque poseen las capacidades y así lo han demostrado en cada uno de los departamentos en que laboran.
Seth Redlich, directivo de la empresa, reiteró que el hecho de que hayan sido contratados no es caridad, ni mucho menos un “truco publicitario”, sino un compromiso que tienen como empresarios e integrantes de la sociedad panameña de ayudar a mejorar la calidad de vida de estos muchachos(as).
Confirmó que son muy inteligentes y que a través de una capacitación rápida, pero de manera comprensible, poco a poco han ido captando y cumpliendo sus funciones como: atención al cliente, cajeros, contabilidad, informática y diseño gráfico.
Agregó que las habilidades que ellos poseen son mucho más fuertes de lo que uno puede observar visiblemente a través de su condición de padecer del Síndrome de Down o sordera.
Indicó que como trabajadores tienen todos los derechos laborales, reciben el mismo trato que los demás miembros de la compañía, quienes los han acogido y han aprendido de ellos su tenacidad de seguir adelante a pesar de sus limitaciones.
Afirmó que inicialmente los clientes que regularmente acuden al salón Internet se sorprendían al ver a este grupo de chicos(as) que los atendieran, pero con su amplia sonrisa y amabilidad han recibido la reciprocidad y afecto de la clientela.
Redlich manifestó que a pesar de que existe la ley sobre igualdad de oportunidad y accesibilidad, ésta no se cumple a cabalidad, frenando el camino y presentando obstáculos que no permiten que los discapacitados se desarrollen plenamente.
Como empresario y como “panameño de corazón” Seth Redlich invitó a los demás empresarios a ofrecerles la oportunidad a los discapacitados de una plaza de empleo, ya que muchos han estudiado y superado barreras, a pesar de sus limitaciones, y desean demostrar lo que valen.