11 de Septiembre también hace recordar al ecoterrorismo (I)
Cada aniversario de los ataques del 11 de septiembre incita a reflexionar sobre las dificultades de perseguir a los terroristas. Pero no son sólo los extremistas islámicos los que causan preocupación. Aumentan los ataques de grupos de ecologistas radicales y de derechos de los animales en Estados Unidos y Gran Bretaña. En California, los extremistas del Earth Liberation Front (ELF) destruyeron docenas de vehículos todo caminos y Hummers en cuatro tiendas de coches, informó Los Angeles Times.
El grupo demandó la autoría diciendo que la destrucción buscaba "quitar el motivo de los beneficios" de los responsables de la contaminación. Según el periódico, ELF tiene sus orígenes en 1992 en Gran Bretaña.
El grupo afirma haber inflingido más de 100 millones de dólares de daños en Norteamérica en los últimos seis años a "entidades que se aprovechan de la destrucción de la vida y del planeta". ELF ganó notoriedad en Estados Unidos tras destruir cinco edificios y cuatro telesillas en la estación de esquí de Vail Mountain en Colorado en octubre de 1998, causando 12 millones de dólares en daños.
El Washington Times del 10 de septiembre de 2002 citaba evidencias que apuntan a un aumento en la radicalización de ELF. Tras destruir un laboratorio del servicio de bosques en Irvine, Pennsylvania, un mes antes, ELF declaró en un e-mail: "Mientras que la vida inocente nunca será dañada en cualquier acción que emprendamos, donde sea necesario, no dudaremos en tomar las armas para hacer justicia, y proporcionar la necesaria protección a nuestro planeta que décadas de batallas legales, protestas y sabotaje económico no han logrado drásticamente alcanzar". James Jarboe, jefe de la sección de terrorismo doméstico del FBI, dijo al comité del congreso el año pasado que parar ELF y su Animal Liberation Front asociado es difícil puesto que operan prácticamente sin estructura.
"A pesar de todos nuestros esfuerzos", afirmó en un reportaje del Los Angeles Times, "la aplicación de la ley tiene un largo camino por andar para tratar adecuadamente el problema del ecoterrorismo". La preocupación del FBI por el grupo radical ha sido evidente en la decisión de ofrecer 20.000 dólares de recompensa por información que conduzca a una detención y condena en los ataques a los todo terrenos.