La comunidad de Tierra Prometida, en el corregimiento de Las Cumbres, no cuenta con el suministro de agua potable. Allí es común ver a mujeres y niños cargando los baldes de agua por largas distancias.
Clementina de Gaiza, residente del lugar, señaló que tienen más de nueve meses de estar con este problema que les impide cocinar, lavar e incluso hasta bañarse.
Igualmente contó que hay personas que se dedican a vender cubos de agua a 25 centavos, los cuales llevan en un pick up por las comunidades del lugar, pero muchas veces ella (como muchos otros) no cuenta con los recursos para poder comprar y no le queda otra alternativa que ir a buscar agua a la casa de su prima.
Otros lugareños optan por irse al río Villalobos y al pozo para bañarse. Allí, tienen que tirarse el agua encima de la ropa porque no tienen privacidad para cumplir con esa norma de aseo.
Tanto el río como el pozo les funciona para lavar toda la ropa que tienen sucia y hasta para fregar los platos, los cuales tienen que cargar.
Sin embargo, los moradores ya no aguantan más tener que vivir como gorgojos.
Irene Hernández, jefe de Relaciones Públicas del Instituto de Acueductos y Alcantarillados (IDAAN), indicó que se encuentran realizando unos trabajos en Agua Buena para luego reiniciar con los trabajos en Tierra Prometida, los cuales culminarán con la instalación de una red de distribución de 6 pulgadas de diámetros.
AGONIA
El problema de la falta de agua afecta a todos en la comunidad y desde el más pequeño de los moradores hasta el más grande tiene que contribuir con el sumistro precario: ir a buscar al río o al pozo.
Desde tempranas horas de la mañana o de la tarde, los muchachos cargan tanques y galones para llevarlos a sus casas y de esa manera contar el mineral para bañarse al día siguiente antes de ir a la escuela, o para hacer el café en el desayuno.
El agua del río y la del pozo no son las mejores para alimentar a las familias, puesto que las mismas contienen sus bacterias naturales.