En el transcurrir del tiempo, hay días que nos parecen más difíciles y complicados que otros, en ocasiones vivimos problemas que parecieran no tener solución.
Como cristiano, a veces esperamos que Dios nos libre de este tipo de angustias, así como de aquellas que nos significa la grave enfermedad de un ser querido, o la misma muerte de aquel; la pérdida del empleo o algún accidente, en fin, son tantas y diversas las situaciones que vivimos a veces que nos hacen sentir que el día ha sido sumamente difícil y problemático que la pregunta viene a nuestra mente ¿Por qué Dios mío?
La respuesta está en las Sagradas Escrituras: "Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo" (Romanos8: 28-29). Definitivamente, todo aquello que vivimos y "sufrimos", tiene un propósito divino. No es fácil entender en qué forma "nos ayuda a bien" las situaciones criticas de dolor, sin embargo si nos volvemos al Señor y le pedimos sabiduría, Él nos hará sentir su presencia, su poder y entenderemos el porqué nos ayuda a bien.
Hay otro pasaje bíblico que reafirma esta idea: "Y preguntárosle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él" (Juan: 9: 2-3). De alguna manera, Dios que es tan poderoso, puede sin el menor de los esfuerzos hacer prodigios maravillosos manifestando su gloria y su poder precisamente es esas situaciones difíciles.
Muchas personas han tenido ocasiones de ver diferentes milagros de Dios. De esta manera ellos han comprendido que el propósito de Dios se cumple y que se puede ver su amor, protección y poder, lo cual nos dice que para Él no hay imposibles, así que usted podrá con toda la confianza puesta en Dios, enfrentar sus problemas, temores y afanes, sabiendo en quien ha creído, por lo que te animo a reflexionar y hacer propio parte de la letra de un bello canto que dice:
Tenemos un Dios, muy, muy grande; Maravilloso es Él, siempre amoroso; Siempre victorioso, Maravilloso es Él.
El Nunca, nunca nos deja; Siempre con nosotros Él está; Nos levanta cuando caemos; Y a la victoria Él nos guiara…