Faltan dos meses para la celebración del referéndum sobre la ampliación del Canal de Panamá. El número de indecisos sigue creciendo de manera peligrosa y no se observa una reacción del gobierno para tratar de revertir esa situación.
Aunque el apoyo a la construcción de un Tercer Juego de Esclusas todavía es superior a los que rechazan la obra, las encuestas revelan una disminución de los que votarían "Sí" el 22 de octubre y un crecimiento considerable de los indecisos.
Existe el riesgo que ese voto indeciso se convierta en un "No" o que se produzca un gran abstencionismo, en un proyecto ante el cual la ciudadanía no debería ser indiferente, porque están en juego muchas cosas.
Al mismo tiempo sorprende que la Autoridad del Canal de Panamá no tenga contemplado un denominado Plan B, en caso de fracasar su propuesta de ampliación. Nadie puede asegurar el triunfo de una u otra opción, por lo tanto la administración de la vía acuática, debería contemplar acciones frente al peor escenario para ellos, que sería el triunfo del No.
El voto "No" fundamentalmente se concentra en un sector de la población que busca castigar al gobierno de turno por sus medidas y los que rechazan la propuesta por el costo de la obra y la posibilidad de endeudar más al país.
Así las cosas, el gobierno o la ACP deben entender que los panameños indecisos requieren mayor información sobre todo en lo referente a los aspectos económicos de la obra y garantías de que esos dineros serán manejados de la mejor manera.