En un "vietnam" se convirtió el sector de El Martillo, en el distrito de San Miguelito, en la madrugada de ayer domingo. Una lluvia de balas terminó con la vida de un hombre.
La víctima: Jahiro Jovanny Aranda Sanguillén, de 21 años, murió al recibir cuatro impactos de bala en su cuerpo, que le propinaron sujetos desconocidos.
Según Daria William, propietaria del lote A-22 donde yacía entre el suelo y rocas, el cuerpo sin vida de Jahiro, éste es un extraño, hasta el sol de hoy (ayer), para ella. Los impactos
Los proyectiles que mataron a Aranda se les incrustaron en la cabeza, hombro izquierdo, lado derecho del tórax y en la espalda.
La PTJ que tomó evidencias antes de levantar el cadáver registró un rozón en el costado derecho en la anatomía del hoy difunto.
En el lugar del hecho se encontraron varios casquillos de bala de diferentes armas de fuego: 9 mm, 3.80 y de 22.Ojo por ojo
De acuerdo con la abuela de la víctima, Yolanda Calderón Hernández, de 57 años, su nieto fue asesinado, pero quien lo mató también será asesinado porque así está escrito en la Biblia.
Jahiro vivía en el sector conocido como El Hueco, en Pan de Azúcar, pero visitaba a su mujer en El Martillo. El perro también pagó
Con Jahiro falleció un canino de nombre "Oso", cuya dueña Daria William, de 52 años, dijo que tenía 8 años de vivir con ella y sus hijos.
"Tengo miedo. Estoy alarmada por el suceso, porque la población panameña está armada y los problemas, por más pequeños que sean, los resuelven a punta de balas", dijo la señora William.