A las 7:00 p.m. del lunes 16, era la hora prevista de llegada de la selección nacional de Panamá, al Hotel Presidente, en San Salvador, pero ésta se dio con un largo retraso.
Jugadores, cuerpo técnico y federados venían de un largo viaje, que empezó en bus desde Punta Arenas, Costa Rica, hasta San José y de allí volaron a El Salvador.
Pero la sorpresa fue que los retuvieron en el aeropuerto 2 horas, supuestamente aduciendo que parte del cuerpo técnico no tenía visa.
Cuando la "sele" llegó a su hotel, lo esperaba la prensa de El Salvador y por Panamá sólo estaba el diario Crítica, pero los jugadores venían enojados, cansados y con hambre y no dieron declaraciones, algunos decían entre dientes "que mal nos han tratado".
El miércoles, día de su enfrentamiento, desayunaron a discreción, a media mañana hicieron una activación y a las 12:30 p.m. almorzaron y descansaron toda la tarde.
A la hora del partido, llovía desde temprano y para completar el "thriller", las luces de una torre se apagaron, el tiempo pasaba, los silbidos no se hicieron esperar y la luz nada.
Los capitanes de ambos equipos caminaban de un lado a otro y la lluvia no paraba, estaban a punto de anunciar la reprogramación del encuentro 24 horas después, cuando de repente se hizo la luz (entre aplausos y gritos).
La historia del partido ya usted la sabe, al finalizar los panameños se dirigieron a sus camerinos junto al cuerpo técnico que se retiró sin dar declaraciones, mientras que "la selecta" celebraba su triunfo como si hubieran ganado el Mundial y el público reventaba de felicidad.
Al retirarse del estadio la selección panameña tuvo que ser escoltada por "centuriones" con escudos, hasta el autobús, pues los fanáticos eufóricos le cantaban, gritaban y golpeaban los costados del bus.
A las 10:45 p.m. llegaron al hotel, donde comieron y se retiraron a descansar, al día siguiente los jugadores nos comentaron que no pudieron concebir el sueño, la victoria era su meta, llevar los tres puntos a casa. Pero no se pudo... no se pudo... no se pudo...