Es una triste verdad que mi selección perdió su primer compromiso de esta fase eliminatoria, ante un rival salvadoreño que no demostró absolutamente nada. No hubo un solo hombre, aparte del portero cuscatleco, que se destacara por ellos.
Porque lo que le llovió al "negro", al portero de "la selecta", Santos Rivera, fueron oportunidades de gol, que quedaron ahogadas en las gargantas de los panameños.
Nadie puede dudar que el dominio del juego recayó sobre el onceno panameño, controlaron la esférica, jugaron bonito fútbol, crearon cualquier ocasión para gol, acorralaron a los salvadoreños.
Pero lastimosamente los únicos dos errores de la zaga fueron capitalizados por los de casa. Ellos no perdieron las oportunidades. No hubo perdón.
Puedo hablar del desempeño de cada jugador en la cancha, pero sería injusto hablar de individualidades, esta vez fueron equipo, salieron jugando con la pelota, desbordaron, hicieron centros, pero lo único que le faltó a la selección fue el invitado de honor: "el gol".En lo que sí estamos claros, es que este era un partido para ganarlo, para llevarnos los tres puntos de oro como visitantes, fuimos superiores, y a mi parecer esos puntos se nos fueron de las manos.
El Salvador no fue rival para Panamá en ningún momento, sólo se fueron en el segundo tiempo a defender el marcador y jugar al contragolpe con un solo hombre en punta. Cuando el partido acabó, salimos del estadio mucho después de terminado el encuentro, dando tiempo a que los fanáticos airados cuscatlecos salieran y el tráfico bajara.
Esa noche lluviosa, en la calle, la gente que nos reconocía como panameños, por la camiseta, se nos acercaban y nos decían que nosotros debíamos haber ganado, que El Salvador no hizo nada.
Nadie en ese país daba nada por su selección, hasta esa noche - sin convencer-, se llevaron la victoria, todos pensaban que Panamá iba a ganar, el canal 4 de deportes realizó una encuesta en la cual de 832 llamadas sólo 4 dijeron que El Salvador ganaba.
Yo también creí que la selección panameña ganaba, aun sin las inclusiones que pienso le hacen falta al equipo, la lógica indicaba que debíamos ganar, pero "la lógica no juega".Ya está de parte del técnico colombiano José Eugenio Hernández, qué hará para el próximo compromiso, en que debe trabajar más y hacer la nueva convocatoria. ¡Ilumínalo Dios Mío!