Los miembros del nuevo parlamento interino de Somalia fueron juramentados ayer, un importante paso hacia el establecimiento del primer gobierno nacional desde 1991.
Sin embargo el proceso está amenazado por una pugna sobre quién tiene el derecho a seleccionar a los representantes de una de las principales tribus del país, dijeron los mediadores.
La formación del nuevo parlamento es producto de casi dos años de conversaciones en Kenia entre jefes tribales, líderes religiosos y caudillos.
Y mientras las personalidades extranjeras que asistieron a la ceremonia elogiaron la creación del nuevo parlamento, instaron a una pronta resolución de uno de los principales obstáculos: una pugna sobre quién elegirá a los legisladores de una de las principales tribus.
"Este no es un momento fácil para mí, cuando les digo que se vislumbran soluciones después de los sucesos que les ha tocado vivir'', destacó el diplomático keniano Bethuel Kiplagat, el principal mediador de las conversaciones, las más recientes en una serie de intentos de llevar la paz a Somalia.
"Completemos el camino logrado hasta el momento'', destacó Kiplagat a los dirigentes que participaron en la ceremonia realizada en un campamento de las Naciones Unidas en las afueras de Nairobi.
Las conversaciones fueron financiadas por la Unión Europea, China y Kenia. Somalia estuvo sumida en un caos a raíz de que varias facciones derrocaron al dictador Mohamed Siad Barre en 1991 y se enfrascaron en luchas intestinas, que dividieron al país de 7 millones de habitantes en una serie de feudos.