Por las calles, como un vil mendigo, se recoge dinero para la selección juvenil de béisbol nacional, mientras que con vestimentas viejas y rotas viajó Ismael Ortiz a la tierra de los dioses, Atenas, a la toda poderosa olimpiada. Así está nuestro deporte. Mendingando, pidiendo limosnas, una y otra vez. Pero, ¿qué hacen nuestros dirigentes deportivos? Se gastan 150 mil dólares en hacer unos juegos estudiantiles que nadie conoce, eliminatorios al CODICADER. Y para rematar el asunto, como si no hubiera suficiente turismo deportivo, alistan otra cifra idéntica para viajar al país centroamericano a competir en unos juegos que no producen absolutamente nada.
Los CODICADER son la prueba fiel de cómo se malgasta el recurso del Estado. Son un desastre que no rinde frutos y del que sólo ganan algunos cuantos.¿Cómo es posible que este tipo de sinvergüenzura se permitan y tengan el sello de aprobación del INDE?
Nuestro flamante CEARE está que se cae de la propia vergüenza y lo podrido que está. Entonces para qué se gastan tanto recurso en unos juegos de bajo perfil.
Es más se escucha por allí (al estilo de las glosas de Crítica) que hay un flujo de dinero cercano a los nueve mil dólares que circula por la liga de veteranos de Pocrí. Y lo que no solamente se escucha, sino que es toda una realidad, que el dinero adeudado a la fundación de Dely Valdés no lo ha dado el INDE... por allí dicen que es de caballero cumplir las promesas... así que cuándo, cuándo señores.
Y hablando de plurales, hay uno que tiene nombre bíblico y se apellida Williams, que promueve una liga de Softball de la Amistad, y se escucha por allí que poco menos de cinco mil "balas" van dirigidas en esto... ¡Jo! Tremendo gasto señores del INDE.Y leyendo el artículo del editor de esta sección, José Pineda, sobre Aníbal Reluz, quiero coincidir con que los directores técnicos del INDE siempre se ponen por política. Y del actual director mejor no opino, porque la palabra mediocridad sería demasiada repetitiva y a mi no me gusta ser redundante.
Por eso en deporte estamos como estamos, todo un Desastre, con "D" mayúscula.