Cuando me comentaron a pocos días después de las elecciones, que ya habían panameños que pensaban formar comités para la Defensa de la Democracia, pensé que era muy temprano para eso.
Luego con más calma y meditación, comprendí que a la Democracia hay que defenderla a cada momento. Porque es el sistema de gobierno que permite en sus entrañas el germen de su propia destrucción...
Claro que es lógico que muchos panameños que sufrimos la dictadura militar (padre y madre del actual PRD, su "brazo político), teman que vuelva el autoritarismo (gobierno que hace lo que le da la gana) en Panamá.
Ellos y otros más no estamos dispuestos a permitir que una votación contundente pero democrática, sea aprovechada por "cabezas calientes" del partido de la dictadura, para hacer de las suyas.
Por mi parte, he dispuesto que criticaré lo malo y aplaudiré lo bueno que haga el nuevo gobierno. Pienso que así orientaré mejor a la opinión pública... pero eso sí, defenderé mi derecho a vivir en un Panamá democrático.
Debido a eso, lucharé por una libertad de expresión en el país, duélale a quien le duela. Ya pasamos el trauma de tener una presidenta que le echaba la culpa de su "mala percepción" a los medios de comunicación. ¡La libertad de expresión es la base de toda democracia!
También lucharé porque se cumpla la hermosa promesa de "cero corrupción", que encandiló a miles de jóvenes que iban a una elección por primera vez en su vida.
No me detendré en criticar cualquier acción que signifique que antiguos beneficiarios de la dictadura militar (sean civiles o ex uniformados), quieran lucrar del gobierno.
Es un sabor amargo en la conciencia panameña, que pocos abusadores de la dictadura hayan pagado con cárcel sus bellaquerías.
Tampoco permitiré que inclinen el gobierno hacia ideas izquierdistas que han fracasado en el resto del mundo, por más errores que haya cometido el capitalismo.
Ni que piensen en indultos trasnochados para dejar impunes a sinvergüenzas y violadores de los Derechos Humanos. Lo mismo ocurrirá con despilfarros de los pocos recursos del Estado, etc.