El consumo de un vaso de cerveza al día durante las primeras semanas de gestación produce, en un porcentaje elevado de casos, alteraciones en el feto, según un estudio de científicos españoles.
De acuerdo con los parámetros con que trabaja el equipo de investigación del Instituto de Neurociencias de la región española de Castilla y León, "en la primera o segunda semana de embarazo un consumo moderado de alcohol produce alteraciones en el feto, aunque depende de la graduación alcohólica de las bebidas y de la tolerancia de cada mujer".
Según explicó a EFE el investigador Angel Porteros, con el consumo de tres o cuatro cervezas diarias hay muchas posibilidades de sufrir trastornos y "se ha comprobado que dosis bajas, manteniéndose durante un cierto tiempo, de una o dos semanas, pueden producir daños cerebrales".
El equipo se centra en la obtención de un modelo animal, en este caso el pez cebra, en el que intenta reproducir las alteraciones que sufren los fetos humanos cuando se produce un consumo de alcohol por parte de la madre.
Se trata de un proyecto en el que intervienen otros centros internacionales y cuyos resultados pretenden aplicarse en el plano preventivo, pues "las investigaciones están poniendo de manifiesto las graves consecuencias que se producen en un feto con la ingestión de etanol, sobre todo en las primeras semanas de gestación", señaló Porteros.
El gran problema de este tipo de alteraciones por alcohol es que ocurren en las primeras semanas del embarazo.