Los precios del petróleo siguen subiendo, generando pánico en la economía de todos los países del mundo. Esta semana superó por primera vez los 49 dólares el barril y luego bajó a una cifra cercana a los 48 dólares.
Luego de la victoria del presidente Hugo Chávez en Venezuela hubo una pequeña reducción, pero tan pronto se recrudeció la violencia en Irak, nuevamente el crudo recuperó su tendencia alcista.
Las estaciones de gasolinas del país venden anualmente más de 255 millones de galones de combustible. Conforme aumenta el precio internacional del barril de petróleo, así mismo se incrementan las divisas que salen de Panamá hacia el exterior, para pagar las importaciones.
Por ahora el galón de gasolina se compra a un precio que oscila entre 2.15 y 2.21 el galón. La economía de los hogares es golpeada cada quincena con los cambios de precios que se producen en ese renglón.
Corresponde al gobierno entrante analizar alternativas, para mitigar ese zarpazo al bolsillo del pueblo. En la campaña pasada, el candidato presidencial Ricardo Martinelli propuso la reducción de los impuestos que se cobra a cada galón de gasolina y la eliminación del correspondiente al diesel.
Es una realidad que las finanzas públicas no pasan por un buen momento, pero hay que hacer algo. Los hogares panameños ya no soportan tanta carga; las deudas y los compromisos ahogan a las familias. ¡Alguien tiene que tomar cartas en el asunto!.
Con salarios que apenas alcanzan para cubrir los gastos del hogar y el aumento de las tarifas de los servicios públicos, ya los panameños han perdido la alegría; porque los ingresos que perciben apenas les dura unos cuantos días y el resto de la quincena debe pedir prestado para sobrevivir.