Una mujer tableña, con sólo mirar el orine de una mujer, dice si está embarazad o no y sabe cuántos hijos va a tener.
¿Poder sobranatural? Sabrá Dios. Daba un paseo por Las Tablas, cuando alguien empezó a hablar de Doña Evila y sus poderes curativos.
Me pareció interesante y decidí darle un pequeño alto a mis vacaciones y me dirigí al pintoresco pueblo de Bajo Corral de Las Tablas, a unos 45 minutos de la capital de Los Santos.
Allí, y en medio de muchos animales a los cuales atendía, encontré a Doña Évila. Una mujer que con su mirada impacta y transmite respeto.
"¿Doña Évila, puede atenderme?", le dije, pensando que iba a ser como el resto de las entrevistas que he hecho. Pero ella me dijo, muy humildemente, "yo no quiero publicidad".
Siguió atendiendo a sus animalitos hasta que después de muchas insistencias y de 52 minutos de espera, accedió a hablar con nosotros.
Sus manos tersas, su voz llena de sabiduría y amor, su caminar, me impactaron; pero más me sorprendió su consultorio. Y digo consultorio, ya que ella combina la medicina natural con los rezos poderosos y los medicamentos.
PODERES DE AMOR
Dentro de las habilidades de la señora Évila está el que puede saber si una mujer está embarazada con sólo ver la orina de ella, y lo mejor es que sabe cuántos hijos tendrá. También lo hace con la toma del pulso de la embarazada.
Con respecto a esto, y como anécdota curiosa, se dice que en cierta ocasión le llevaron un orine de puerca para probar su poder y ella al verlo, le dijo a la persona: "dígale a esa puerca que en nueve meses va a tener siete puerquitos".
Además, como nos cuentan los mismos beneficiados, con unos rezos hace que el ganado perdido aparezca. "Cuando tengo unos novillos perdi´os voy ´onde Évila, ella hace unas cosas y me dice: ve a tal lugar, y yo los encuentro", me dijo un ganadero de los alrededores.
También sin tener que ver el ganado, sino con la simple descripción, logra curarlos con sus oraciones.
Cura enfermedades con la palabra y receta a la perfección medicamentos. Esto se debe a que tuvo la oportunidad de trabajar por algún tiempo en el Hospital de Las Tablas.
UN DIA NORMAL
Doña Évila se levanta todos los días a las 4:00 a.m. para atender a sus animales. La gente le da terneros que están casi moribundos y ella los resucita.
Atiende más de veinte personas al día, mucho más que un médico normal.
"A veces llegan hasta buses llenos de personas de lugares muy lejanos para que Évila los atienda", dijo una paciente que había venido del vecino lugar de "Quebrada Grande".
MUY INTERESANTE
En cierta ocasión le llevaron un paciente que los médicos habían desahuciado, pero ella lo atendió. Ahora el hombre pesa más de 200 libras y en ese entonces sólo llegaba a las 95.
Cuando el médico lo vio, se asustó y le dijo "Usted resucitó", a lo que él dijo muy reído, Évila lo hizo.
Cuando tenía 10 años apuñalaron a un hombre en Bajo Corral y ella sin saber, a ciencia cierta, qué hacía y qué poder tenía, le puso el puñito en el cuello, donde lo habían herido y le dijo: "no te mueras pendejo que no es tu hora. Milagrosamente, cuenta la gente, la sangre paró de correr. Como otro dato curioso desde muy chica tiene la posibilidad de capar a los cerdos sin que boten una gota de sangre.