El príncipe Hamza, heredero de la corona de Jordania, pidió reformas en el pensamiento musulmán y criticó el extremismo islámico, pero dijo que ese fanatismo es el resultado de injusticias y opresiones que padecen los musulmanes.
Hamza, hermanastro del rey jordano Abdalá II, manifestó que el mundo musulmán "estaba enfrentando sucesivas presiones y desafíos ... que se extienden a cada rincón del potencial de la nación (islámica) y sus templos sagrados".
El príncipe, que ofreció un discurso ante 80 estudiosos de unos 40 países que participan de una conferencia sobre el islam en esta ciudad, no aportó detalles sobre las presiones que enfrentan los musulmanes, y sólo expresó que el fanatismo era provocado por la privación, la opresión y la ausencia de "justicia que generan odio".