Militantes leales al clérigo chií Moqtada al-Sadr continuaron en control de un venerado santuario de los chiítas en Nayaf, mientras discutían con líderes religiosos la forma de ceder el sitio, uno de los más sagrados de esa secta islámica.
Pese al enfrentamiento, Nayaf estuvo en su mayor parte en calma el sábado. Algunas explosiones estremecieron la ciudad.
La violencia en la ciudad y la advertencia del gobierno de hacer un allanamiento al complejo donde se halla el santuario del Imán Alí, yerno del profeta Mahoma, amenazaba con aumentar las tensiones entre la mayoría chiíta y socavar los esfuerzos del gobierno interino por traer estabilidad al país y conseguir cierto grado de legitimidad.