Educación versus pobreza
Por Aldo López Tirone
Hola, señor Presidente: Anteriormente he escrito sobre la necesidad de insertar a la educación dentro de un Plan de Desarrollo Nacional como eje fundamental en la lucha contra la pobreza. Muchos compañeros del PRD me llamaron la atención en el sentido de que no debemos mezclar la anterior idea con el referéndum sobre la ampliación del canal.
Las opiniones de mis compañeros y colegas me han ayudado a fortalecer la necesidad de crear un proceso de evolución y conciencia, simultáneo y gradual con el proceso de discusión sobre la ampliación del canal; y que, además, deberíamos trabajar sobre la identificación de los ejes fundamentales para lograr un plan de desarrollo que ataque la pobreza y el desempleo, aparte de fortalecer las instituciones y preservar la gobernabilidad de nuestro país, todo bajo una premisa fundamental: la educación.
Todos los países que han superado la pobreza y mejorado su calidad de vida han trabajado en forma intensa en este aspecto: una educación que respalde las necesidades contemporáneas de un mundo globalizado y que, en adición, responda a los avances tecnológicos e informáticos para lograr altos niveles de eficiencia y competitividad.
Hoy se habla de la necesidad de eliminar los viejos paradigmas de la educación clásica -memorista y elitista- por un paradigma educativo constructivo, en el que los alumnos aprenden el concepto, reflexionan y, sobre todo, trabajan en equipo para lograr el coeficiente de inteligencia global.
El actual problema de negociación entre educadores y gobierno (los primeros defienden el incremento salarial y el segundo desea mejorar la calidad de la educación) debe ser un efecto demostrativo para cambiar el arcaico paradigma de la confrontación por el de la negociación.
Cuando se alcance un acuerdo, todo el país sentirá un regocijo por saber que se inicia un cambio de estrategia frente a los retos que tiene el gobierno para resolver los múltiples problemas de pobreza, desempleo y falta de equidad, los cuales, por su carácter estructural e histórico, deben ser atacados mediante una guerra permanente con el arma mas sólida de nuestros tiempos: la educación.
Recordemos, señor Presidente, el pensamiento de Omar Torrijos, quien solicitó a nuestros líderes que pensaran con "luces largas, con visión de patria y de Estado para resolver los diversos problemas del país".