Si usted hace el penoso ejercicio de meter en la hipotética licuadora que estoy mencionando, al gobierno y a la ACP juntos y hunden con la misma compasión que ellos están apretando a este pueblo, el botón que dice: "Liquefy", se percatará en pocos segundos que de allí no salen un Jorge E. Illueca completo. Y, no quiero con este batido criollo restar fama a los créditos de los que hasta ahora han administrado más o menos bien, un canal que nos fue entregado por los Estados Unidos, funcionando a las mil maravillas, con agua, clientes cautivos y prácticos especializados.
El ejercicio de la licuadora, lo he realizado porque el asunto de la ampliación del canal de Panamá, no es materia exclusiva de políticos, publicistas, banqueros, constructores ni corredores de seguros. Los del canal para nosotros es materia trascendental y es asunto de estadistas. La cordura debe reinar en el Istmo y los panameños ante la avalancha de propaganda a favor del apresurado proyecto, deben prestar oídos con mucha atención a todas las personas que opinen al respecto, sobre todo a ciudadanos venerables y de trayectoria tales como: El ex presidente de la República, Dr. Jorge E. Illueca, al Dr. Humberto Ricord, al ex presidente de la República y abogado Guillermo Endara, al ex administrador del Canal y economista Fernando Manfredo, al exitoso industrial Ing. Jorge Richa, así como también a los abnegados dirigentes sindicales y magisteriales del país hasta ahora invencibles.
El apuro y la ansiedad que demuestran sin recato, Gobierno y la ACP por este proyecto de la Ampliación a todas luces traído de los cabellos, porque no se escuchó jamás en la recién pasada campaña política, es motivo de riesgo para la nación y no quisiera que las futuras generaciones de panameños se vean denunciando penalmente como lo hicieron los franceses con el "affaire Panamá, en donde hasta los cálculos del equipo de Lesseps sobre el cubo de tierra por excavar, fueron falsos...".